Movimientos Insólitos

Polymarket se cuela en Wall Street: bienvenidos al casino 2.0
Polymarket, la web donde la gente apuesta a si va a llover o si Trump volverá a la Casa Blanca, acaba de firmar con la dueña de la Bolsa de Nueva York. Sí, la misma bolsa donde tus ahorros suben y bajan según el humor de los traders. Ahora podrás apostar a literalmente todo, desde elecciones hasta el precio del café. Wall Street ya no es un templo financiero: es Las Vegas con corbata.

El Ibex hace su número de magia y nadie entiende nada
El Ibex 35 volvió a moverse como un gato con cafeína. Subió, bajó, volvió a subir y cerró en verde sin motivo aparente. Los analistas, por supuesto, inventaron teorías: “confianza del inversor”, “contexto internacional”, “buenas vibras”. La realidad: nadie tiene ni idea. El Ibex se comporta como todos nosotros un lunes por la mañana: sin rumbo, pero tirando pa’lante.

Las gestoras españolas se bajan del barco del BBVA, pero igual se hunde Sabadell
Las grandes gestoras de fondos españolas han decidido que no van a entrar en la OPA del BBVA sobre el Sabadell. “No nos interesa”, dicen. Pero al mismo tiempo aseguran que el banco vasco podría acabar controlando más del 30 % del Sabadell. Es decir: no lo apoyan, pero saben que va a pasar. La versión financiera del “yo no fui, pero me alegro”. En la City ya llaman a esto el culebrón bancario del año.

SpainUP

Inclimo lanza 36 millones para salvar el planeta (y forrarse en el intento)
Inclimo ha cerrado su primer fondo climático con 36 millones de euros. Dicen que van a invertir en sostenibilidad e innovación verde, que suena precioso en los titulares. En el fondo, el objetivo es el de siempre: ganar dinero. Pero oye, si mientras tanto plantan algún árbol y reducen el CO₂, todos contentos. Capitalismo verde, lo llaman.

Tribbu levanta dos millones para que compartas coche sin odiar a nadie
La startup Tribbu convence a Iberdrola y al Grupo Ruiz de meter más de dos millones en su idea de transporte compartido. Dicen que es por el medio ambiente, pero todos sabemos que es porque mover gente sigue dando pasta. Prometen “reducir emisiones”, aunque lo más difícil será reducir los silencios incómodos entre desconocidos escuchando reguetón a las 8 de la mañana.

Nymiz levanta dos millones para borrar tus huellas digitales (y dejar las suyas)
Nymiz consigue financiación para su plataforma de anonimización de datos. Básicamente, quieren que Internet deje de saberlo todo sobre ti. Lo irónico es que para hacerlo necesitan, bueno… tus datos. Pero tranquilos: prometen que esta vez será distinto. Si todo sale bien, pronto podremos navegar sin que un algoritmo nos recuerde que miramos zapatillas hace tres semanas.

Geopolítica

Gaza promete dejar de explotar (por ahora)
Parece que hay un alto el fuego en camino. Israel dice que lo va a ratificar “esta tarde”, lo cual en jerga diplomática significa “cuando a alguien le dé la gana”. Dicen que esta vez va en serio, que habrá paz… hasta que alguien mire mal a alguien. Medio mundo cruza los dedos, el otro medio ni se entera. Y mientras tanto, los de siempre hacen negocio reconstruyendo lo que ayer se destruyó.

Macron vuelve a salir en la foto
Emmanuel “yo tengo una opinión” Macron dice que las próximas horas serán decisivas para el acuerdo de Gaza. Lo lleva diciendo tantas veces que ya suena como un despertador político: nadie le hace caso, pero ahí sigue sonando. Francia está medio ardiendo por dentro, pero Macron no pierde ocasión de posar como mediador internacional. Si existiera un premio a “presidente más dramático de Europa”, ya tendría tres.

Zelenski pide misiles Tomahawk, y Estados Unidos le responde con un “ya veremos”
Ucrania quiere los famosos misiles de largo alcance. Washington sonríe, se hace el interesante y promete pensarlo. Traducido: “mira, ahora no, que tenemos elecciones”. Cada vez que Zelenski pide un arma nueva, las acciones de defensa suben y los discursos de paz bajan. Si la guerra fuera una startup, estaría en ronda de financiación constante.

Europa contra los drones: la venganza de PowerPoint
El Banco Europeo de Inversiones va a soltar pasta para proyectos tecnológicos “contra los drones enemigos”. Básicamente, van a financiar startups que hagan lo que los ejércitos no consiguen. Es la clásica solución europea: menos acción, más Excel. Eso sí, los powerpoints de Bruselas, de diez. Nadie sabe si Europa ganará la guerra de los drones, pero las presentaciones serán preciosas.

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