Movimientos Insólitos

Arrancando 2026, el Ibex 35 ha comenzado el año cerca de los 17 500 puntos, reflejando la extraordinaria recuperación que vivió España en 2025. Tras un año donde el índice sorprendió a propios y extraños con subidas en torno al 50 %, el mercado español se posiciona como uno de los protagonistas en Europa, tanto por valoración como por apetito inversor. La mezcla de bancos recuperados, energía estable y un sector industrial menos castigado ha generado optimismo, aunque los veteranos del mercado advierten que máximos de racha no siempre implican que lo mejor esté por venir.

Otro movimiento que cierra ciclos es el fin de la cotización de Catalana Occidente, que deja de cotizar tras años de operación en bolsa. El grupo asegurador, con presencia histórica en España y especializada también en seguro de crédito global, fue objeto de una opa de exclusión por parte de su accionista mayoritario Inocsa, que culmina ahora con la salida total de sus acciones del mercado. La maniobra, que llevaba meses en curso y fue autorizada por la CNMV, implica que los pequeños accionistas tendrán que ajustarse a la compra forzosa en los términos acordados, un recordatorio de cómo incluso empresas centenarias pueden decidir que estar fuera de bolsa es mejor según sus estrategias de control y crecimiento.

Mientras tanto, el aluminio ha superado los 3 000 dólares por tonelada por primera vez desde 2022, impulsado por temores persistentes sobre la oferta global. La preocupación por la capacidad de producción y suministro —especialmente en un contexto donde economías como la china ajustan sus políticas industriales— ha empujado los precios al alza, lo que afecta a múltiples sectores desde la automoción hasta la construcción y la electrónica. Este rally de materias primas refleja la tensión entre demanda sostenida y oferta ajustada, un cóctel que puede tanto presionar costos como ofrecer oportunidades para quienes se posicionen con anticipación.

SpainUP

En clave empresarial, Lecta, dueña de Torraspapel, ha logrado una reducción de deuda de 400 millones de euros gracias a acuerdos con los fondos Apollo, Cheyne y Tikehau. Esta reestructuración financiera no es menor: aliviando la presión de una carga histórica, la empresa papelera mejora su perfil crediticio y su flexibilidad para invertir o resistir ciclos volátiles de la demanda de papel y embalajes. Es el tipo de movimiento que puede parecer aburrido para quien solo mira gráficas, pero que en realidades corporativas marca la diferencia entre sobrevivir y crecer.

La justicia también entra en la agenda económica: el Tribunal Supremo ha admitido a trámite un recurso que pide bloquear 3 000 millones en préstamos concedidos a Indra y la española EME, lo que podría retrasar inversiones o proyectos industriales clave si prospera. Este tipo de litigios financieros siempre añade un plus de incertidumbre, especialmente cuando toca a empresas grandes con contratos públicos o estratégicos, porque retrasa decisiones y puede afectar precios accionarios si el mercado percibe riesgo legal real.

Geopolítica

En una jugada digna de novela de espías, los servicios de inteligencia de Ucrania “resucitaron” a un opositor ruso que el Kremlin creía muerto. El ultraderechista Denis Kapustin, comandante de un grupo que combate junto a Ucrania contra Rusia, había sido anunciado como muerto tras un ataque de dron el 27 de diciembre… pero no. Era parte de una operación del GUR ucraniano para engañar a los servicios secretos rusos y desenmascarar sus canales de información y colaboradores encubiertos. Según las agencias ucranianas implicadas, todo fue un truco de teatro diseñado para atraer y exponer agentes y contactos del enemigo, aunque los detalles siguen encriptados y los riesgos de jugar con vidas reales son evidentes. Este tipo de operación puede tener consecuencias en la información de campo, pero también recalca lo ridículo y brutal que puede ser el ajedrez de inteligencia en tiempos de guerra, donde incluso las noticias de muerte pueden ser falsas para revelar otra verdad.

Al mismo tiempo, en Corea del Norte la figura de Kim Ju-ae, la hija adolescente de Kim Jong-un, sigue ganando foco político como parte del engranaje de propaganda del régimen. La joven, de unos 13 años según estimaciones de inteligencia surcoreana, hizo una aparición pública destacada visitando el Kumsusan Palace of the Sun – el mausoleo donde descansan su abuelo y bisabuelo – junto a su padre y otros altos cargos norcoreanos. Para analistas internacionales, este tipo de actos no son simples fotos familiares sino un mensaje cuidadosamente preparado del régimen: Ju-ae podría estar siendo colocada en el centro simbólico de la narrativa de sucesión, reforzando la continuidad dinástica del poder en Pyongyang. Aunque aún es demasiado joven para ejercer formalmente poder, su presencia constante en eventos clave y la cobertura oficial marcan un cambio respecto a décadas de discreción sobre los hijos de los líderes norcoreanos.

Y en los Alpes suizos, la investigación sobre la tragedia que arruinó las celebraciones de Año Nuevo en Crans-Montana apunta cada vez más a algo tan banales como trágico: una bengala encendida en el interior de un bar abarrotado. Las autoridades suizas están convencidas de que una bengala colocada sobre botellas o cerca de materiales inflamables pudo ser la chispa que desencadenó el fatal incendio en el bar Le Constellation, dejando al menos 40 muertos y más de 115 heridos, muchos de ellos con quemaduras graves y atrapados por la velocidad de la propagación de las llamas. Lo que comenzó como una celebración nocturna en una de las estaciones de esquí más exclusivas del mundo se convirtió en una pesadilla cuando el fuego tomó el techo, se propago al resto del local y las salidas resultaron insuficientes

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